Positivo.-Maldición- dije por lo bajo. Sabía que los síntomas y todo lo incluido no era porque no comía, no, mis sospechas eran ciertas, mas no debían ser descubiertas. Quise desaparecer esa prueba, pero ¿cómo? Si me encontraba en el pequeño baño de la secundaria.
-¿Lucile, estás bien? – Pregunto mi amiga al otro de la puerta.
Tardé en responder. – Sí. –afirmé.
Salí y con su ceño fruncido ya me decía todo.
-¿Y? –preguntó ella curiosa.
-Salió positivo –dije susurrando
-¡Oh no!, esto está mal. ¿Qué no podían usar protección o tú tomar pastillas?
-Fue… imprevisto. Ninguno de los dos lo planeamos y… creo que estas son las consecuencias.
-amiga, estaré contigo en todo. Ahora debo entrar de nuevo a Matemáticas. ¿Te sientes bien?
-Sí, ve. Tú tranquila que yo estaré bien – dije no muy segura de lo que decía, sólo quería estar sola y pensar.
-Ok – dijo no muy convencida.- Si necesitas algo por favor me llamas – Asentí y dicho esto se metió a el salón.
¿Por qué? ¿Por qué fui tan tonta y me deje llevar? Quizás… no, me retracto, Sophia tenía razón, debí tomar pastillas o el colocarse protección. Lo que sé es que debo hablar con D para hacerle saber sobre todo esto.
Miles de imágenes me venían a la cabeza imaginándome a mi madre decepcionada y capaz mi padre botándome de la casa. Estaba desesperada y caminaba de un lado a otro pensando. Si Austin estuviera aquí capaz y me diría que le abriría un hueco al piso. Mis manos empezaron a sudar aún más cuando el timbre sonó avisándoles a los alumnos que era hora del descanso.
¿Y ahora qué haría? No lo sabía, solo sabía que era adolescente, mis padres me odiarían de por vida, que me metí con el chico que no debí y que en mi vientre ya llevaba un pequeño ser vivo.